El blog como espectáculo íntimo

El blog como espectáculo íntimo

Daniel Galera (Brasil), Santiago Roncagliolo (Perú), Oliverio Coelho (Argentina), con la participación de Diego Erlan como moderador, participaron de un panel sobre “El blog como espectáculo íntimo”. Los tres escritores tuvieron –o tenían– blogs mientras se desarrolló la edición 2008 del Festival. Los temas que abordaron

Publicamos aquí las partes más salientes del encuentro:

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Diego Erlan: Cuando le preguntaba a Santiago si volvería a tener blog, me dijo algo bastante interesante, que fue: “ya no tengo ninguna historia que contar, mi vida es aburrida”. Me pareció bastante extraño porque hay 133 millones de blogs aproximadamente en donde la gran mayoría parece que no tuvieran nada que contar. ¿A ustedes qué les parece? ¿El blog tiene que contar una historia? ¿Qué tiene que ser el blog para ustedes?

Santiago Roncagliolo: Yo creo que para cada persona es una cosa diferente el blog, es una experiencia diferente. Hay blogs como el de Yoani Sánchez, que está en Cuba y que te habla de la vida cotidiana de Cuba. Es muy interesante porque es muy difícil saber cómo es la vida cotidiana en Cuba, incluso si estás en Cuba. El blog te da un espacio, una voz distinta que te cuenta algo. Hay blogs de disidentes chinos. O de un soldado que hacía su blog desde Bagdad y te contaba la guerra que tú no estabas viendo en televisión y que él estaba viendo. O el de una prostituta que llevó un blog explicando qué era lo que hacía y cómo era su trabajo durante un año. Hay blog de tarjetas fotográficas de gatitos y tienen un gran éxito, porque le encanta a todo el mundo las tarjetas fotográficas de gatitos y entran ahí y las comentan y las intercambian. Yo creo que es un canal en el que cada quien dice lo que le interese contar y lo que le interese opinar.

A mí lo que me pasó fue que empezamos este blog dentro del Boomeran, que es un portal hispanoamericano. La idea es que hubiese un escritor en México, que en ese momento era Jorge Volpi, un escritor en Paris, un escritor en Buenos Aires, que era Marcelo Figueras, uno en Barcelona, que era yo y uno en Nueva York y que cada uno hablase de lo que estaba ocurriendo en el mundo cultural y en el mundo literario del lugar donde estaba viviendo. De manera que tú podías entrar al portal y enterarte qué estaba pasando, qué libros estaban apareciendo, qué películas estaban viendo en todas estas ciudades del mundo hispano y qué opinaban los periodistas que estaban allí, que éramos nosotros. Pero yo empecé a hacer viajes de promoción muy largos, pasé casi un año viajando y entonces no estaba en Barcelona, no podía hacer lo que tenía que hacer con el blog que era contar lo que estaba pasando en Barcelona. Pero sí podía empezar a contar lo que iba viendo y era 2006 y había elecciones en dos países de América Latina (casi todos los países que yo visitaba eran latinoamericanos). Siempre había pequeñas cosas, pequeños episodios que te mostraban y te marcaban la vida de un país como una fotografía periodística que toma un momento y te dice qué está pasando. Entonces me di cuenta que valía la pena contarlo, que valía la pena contar todas estas cosas. En Buenos Aires fui a la Plaza de Mayo, el 25 de mayo, y es un buen momento para ver una cara de Argentina. Además Buenos Aires es complicado. Cuando eres latinoamericano y llegas a otro país de América Latina, si eres peruano entiendes todo muy rápidamente, los códigos son los mismos, la historia ha sido la misma, las relaciones sociales han sido parecidas y las fórmulas de cortesía y pequeñas cositas son parecidas. Pero Cuba y Argentina, por distintas historias, no entran en el esquema. Eran países en que siempre sentías que algo se te estaba escapando. Pero a veces la realidad te salvaba y cuando yo estaba más desesperado por Buenos Aires por saber qué contar, me subo a un taxi y el taxista me dice que él es el que fue portero de Maradona en la selección juvenil que ganó el mundial frente a Rusia. Y me cuenta la historia, me cuenta cómo ha cambiado Maradona. Claro, ¡el hombre es taxista! Y me empieza a contar su historia que yo nunca sé si es real o falsa, si vio que había un turista y que le podía contar él lo que quisiera de su vida y decir “yo era el portero de Maradona” y yo sé poco de fútbol, no voy a buscar la foto. Ese tipo de pequeñas cosas que iban pasando en distintas ciudades, hablaban mucho de los países, era algo que no entraba en una nota de prensa, que no podías reportear para una crónica de un periódico pero que podías contar de lo que ibas viendo. Cuando se acabó toda la gira mi vida se torno aburrida. Ahora vivo en una casa, me voy todo el día a trabajar a una oficina, salgo de ahí y me regreso a casa. Entonces, en efecto, después de tener un blog tan intenso contando tantas cosas, yo no puedo ir y contarle a la gente que mi bebé se comió la verdurita. Entornes, decidí que era un buen momento para dejarlo. Hicimos una antología y publicamos este libro. En realidad, yo creo que era un mal blogger pero produje un buen libro. No era un blog de millones de entradas ni influyente, sino que era un blog que iba narrando. Siendo escritor, lo que yo hice con el blog era un libro, era lo más interesante que podía hacer.

Diego Erlan: Y ustedes, ¿cómo fue la irrupción del blog en sus vidas? ¿Cómo los afectó?

Oliverio Coelho: Bueno, yo pensé el blog cuando lo inicié como una especie de borrador público en el que depositaba notas, diarios antiguos de viaje que iban a quedar siempre en secreto. De cualquier manera, creo que en mi caso el blog no funcionó definitivamente como blog, fue una intención pasajera y con el tiempo se transformó en una página de Internet en que publicaba notas que iba publicando yo o me interesaban. Creo que, de cualquier manera, es interesante pensar el blog como un problema contemporáneo. Lo que mencionaba él es el aspecto más positivo de los blogs, la libertad de expresión en países donde no existe, pero en países donde hay una híper libertad de expresión se sobreproduce información. Llega a ser un problema la banalidad que impone el blog y hay cantidad de vidas sujetas a la contienda de la actualización diaria y cómo cantidad de vidas se ponen al servicio de una suerte de reality show infinita, donde cualquiera puede participar, donde cualquiera puede ganar. El blog para muchos se transforma en un medio no para escritores, sino para armadores. Puede ser un modo de construir un libro gradualmente, hay muchos blogs que son relatos de vidas privadas que lograron cuajar esa intimidad como espectáculo y pasaron a otro estadio de la publicación.

Daniel Galera: Bien, yo empecé a usar Internet en 1996 –creo– mucho antes de lo que ustedes cuentan. El blog se popularizó en 2001, dependiendo del país, y desde el 96 la popularización de Internet en Brasil fue el momento en que yo empecé a escribir cuentos y producir ficción. En ese momento yo junté una cosa con la otra. Yo vi Internet inmediatamente como un espacio de divulgación para lo que yo estaba haciendo y no existía el blog. En ese momento, si querías publicar un texto en Internet, tenías que aprender un lenguaje de programación llamado html, que no había curso para eso, bajabas un tutorial, un curso de 70 páginas explicando cómo programar. Yo pasé tres días, me quedé un fin de semana y un lunes leyendo todo eso, aprendí a usarlo, creé mi site personal, publiqué dos o tres cuentos, publiqué unas fotos. Y ahí estaban mis textos en el 96. Después con unos amigos tuve una revista electrónica, que era mandada por mail a la gente. La gente se abonaba a la revista, mandaban mail pidiendo recibirla y mandábamos la edición en texto de mail. Ahí publiqué mis primeros cuentos y publiqué más de 20 cuentos, websites que yo mismo programaba y mandaba por mail.

En 2001 cuando comenzaron los blogs a popularizarse, lancé mi primer libro basado en estos cuentos que había publicado en la web. Hoy en Brasil es muy divertido porque me ponen en la generación que se rebeló a través de los blogs y yo nunca publique ningún texto de ficción en los blogs. Cuando el blog surgió, para mí Internet era un medio de publicación de ficción, de mi propia ficción. Yo ya había hecho esto hace cinco años atrás de otra manera. Nunca fui un escritor de blogs. Usé blogs para comunicarme con los amigos, dar opinión sobre películas, de la misma manera que la gran mayoría de la humanidad usa los blogs diariamente. La idea del blog surgió en 2002, weblog, era una herramienta creada; si vos navegabas en Internet, se mantenía el registro del site que te había gustado, una foto que habías encontrado y eso se ponía disponible para que tus amigos lo visitaran también. Era realmente un blog de las actividades de la web. Pero después el blog creció y en vez de estar una semana aprendiendo html y estar dos horas programando con el bloc de notas de Windows, cada vez que quería publicar un texto apretabas enviar y cada persona tuvo su espacio en la web sin tener que entender absolutamente nada de programación, Internet o tecnología. Teníamos que tener una computadora y solamente conectarnos. Fue una democratización del espacio de Internet.

En un primer momento parecía que iba a surgir un nuevo género de narrativa. Y no, en el blog hay espacio para todo. Existen autores que utilizan eso como una forma de publicación, de ficción experimental, como es el caso del colega. Hay blogs sobre las cosas más variadas. Por ejemplo, blogs culinarios, de recetas de cocinas. Es lindo pensar por qué está terminando el blog. Hoy hay una nueva generación que se manifiesta en Internet a través de Facebook, que es la web 2.0, que ya está dejando al propio blog obsoleto porque la forma de exponer contenido para que la gente común ya está transitando del blog a otras herramientas más adelantadas, dependiendo del punto de vista. Yo no puedo explicar que haya una ruptura de generación, yo no lo entiendo. La gente que empezó en el 2006 usa también herramientas diferentes, pero el blog es esto.

Mi experiencia con el blog fue una experiencia de divulgar mi trabajo, mantener contacto con mis amigos y desparramar opiniones sobre cualquier tema sin costos, sin consecuencias y de una manera eficiente. Mi tío que está en Japón puede leer cómo fue mi charla en Buenos Aires, la que estoy dando hoy. El blog significa esto y es lo que significa para la mayoría de la gente.

Diego Erlan: ¿Les pasó a ustedes? Una vez escuché a alguien que decía ‘escribir un blog es dejar de escribir’. Es decir, tu propio proyecto estilístico-narrativo queda relegado si empezás a postear todos los días y a dedicarle dos horas por día al blog.

Oliverio Coelho: Bueno, creo que puede suceder que el blog te consuma, te absorba al punto de que genera una especie de disciplina terapéutica o automatismo, pero bueno, el escritor que cede ante eso seguramente cede porque obedece a un karma.

Santiago Roncagliolo: Yo creo que también para que no te distraiga de tu proyecto creativo, puede ser el blog tu proyecto creativo. Es decir, durante el año que estuve trabajando el blog, sabía que no iba a poder escribir una novela pero en mi vida se aparecía una novela, pasaban muchas cosas alrededor y era interesante contar esas historias. Quizás yo no veía una diferencia muy grande con la literatura porque yo también hago libros periodísticos, hago libros reales de reportajes y los hago también con intereses narrativos. Me interesa tomar una historia porque es una buena historia, no solamente porque interese informativamente sobre hoy y mañana, sino porque lo puedes ver en otro sitio o en otro país y sigue siendo una buena historia, sigue siendo una buena novela. Yo lo enfoqué así y creo que fue una buena manera de amortizar el año que no iba a poder escribir una novela.

el blog como espectáculo íntimo

Diego Erlan: En tu caso quizás ese blog se parecía más a una crónica. ¿Narrabas tu vida privada? Y el hecho de estar dispuesto o predispuesto a postearla, ¿modifica tu vida privada?

Santiago Roncagliolo: Tu vida privada se ha vuelto tan extraña que lo único que puedes hacer con ella es hablar de ella. Cuando estás mucho tiempo en cosas como éstas, en conferencias o trabajo de promoción, entonces hablas con 40 personas al día sin enterarte de nada, tienes que hacer vida social, sonreír, hacer una serie de cosas y eso es tu vida. No tienes amigos con los que te vas a tomar una cerveza porque estás en países distintos. Entonces, no tienes a tu pareja, evidentemente e, incluso, puedes llegar a pederla, pero el porno de los hoteles salvo mi matrimonio, debo decir. Lo más duro del viaje es la extraña soledad que te empieza a producir vivir así. Y hasta ese momento la gente con la que yo estaba hablando todo el tiempo era con la gente que entraba al blog y se creó un vínculo interesante en el que la gente incluso me decía dónde ir en cada país. Me decían ‘anda al cementerio de Guayaquil’ o ‘lee sobre este presidente que era un borracho’. Había todo el tiempo gente que se te acerca contarte sus historias. Se me acercó un ex militar peruano que casi mata a un importante terrorista peruano en una historia que nunca se aclaró y el tipo era el jefe de seguridad en Guayaquil y se moría por contar su historia. Como sabía que tenía el blog, viene y me la cuenta y eso es también tu manera de vivir. En cambio en tu vida privada ves tan poca gente con normalidad que te vas aislando y, entonces, incluso cuando reventaba o cuando me enfermaba iba hablando de eso y de cómo esta vida me estaba haciendo pureta.

Diego Erlan: De cualquier manera, yo pienso que tarde o temprano el blogger profesional cae en esa misma soledad y en ese mismo autismo. A lo largo de dos años que lleva posteando, vive -como decías vos- viendo 40 personas por día y no sabés quién es cada persona. Creo que no creás un verdadero vínculo

Santiago Roncagliolo: Pero es fascinante también. Hay gente que se mete al blog a insultarte, pero insulta con estilo y ahí empiezas a llevarte bien y a esperar qué dice cuando entra. Hay gente que se mete con varios nombres pero tú sabes que son el mismo por el estilo, por cómo escriben. Una vez en una radio dije que no me gustaba Bob Dylan y me pasé un poco con Bob Dylan. No pensé que era tan importante y 96 personas me mandaron amenazas de muerte al día siguiente al blog, la mayoría de ellas especificando qué iban a hacer con mis genitales después de matarme. Y esta gente hasta cierto punto es la única gente con la que estás conversando en realidad. Están todos locos, todos somos una manga de freaks. A veces aparecen y es horrible. Se acercó una cuando presentamos el libro de los blogs. Se acercaba una que leía el blog de Felix de Azúa y él descubrió que era una mujer que llevaba 20 años acosándolo. Es mejor que esa reacción se quede en el blog, tienes toda la razón.

Diego Erlan: ¿Se genera un diálogo con los comentarios? Hay un blogger, titular de edición de la Universidad de Salamanca, que dice que el blog es un soliloquio permanente, que uno en definitiva no habla con nadie. ¿Creen que es un monólogo? ¿Realmente se puede hablar de un diálogo?

Daniel Galera: La literatura es un monólogo, vos no estás conversando con el lector. Pero todos sabemos que no es un monólogo. Desde mi perspectiva es lo opuesto al monólogo. Es una forma más tardía, más elaborada, más profunda de comunicación entre una persona y sus lectores; después principalmente entre los lectores. Me parece que, si yo lanzo un libro, me estoy expresando y treinta personas lo leen, después alguna van a comentar conmigo y voy a tener un retorno de lo que el libro fue para ella. Pero, la verdadera comunicación es que en esas treinta, si les gustó el libro van a conversar para decir lo que el libro significó para ellas y vamos a tener un retorno de lo que fue publicado. Cuando empecé los primeros blogs, dejaba los comentarios abiertos. Yo hablaba mucho de mi vida y con el tiempo fue teniendo los problemas que todos conocemos, desde arrepentirse, llegar a las dos de la mañana borracho a mi casa y despertar al otro día y yo sé que muchos leyeron lo que escribí, que ya es tarde como para arrepentirse. Incluso otros comentarios que te dicen malas palabras, que te putean y eso te emputece la vida. Yo fui comentando todo en mi blog y llegó un momento en que no tenía nada más que comentar porque quien tenía algo para decirme me iba a mandar un mail y cuando alguien necesitaba conversar conmigo me iba a mandar un mail.

Diego Erlan: ¿El blog no precisa de comentarios?

Daniel Galera: Me parece que no. Muchos blogs que yo leo, no tienen comentarios. Me parece que los comentarios, en general, tienden a ser un debate de muy bajo nivel. En la gran mayoría de los blogs, entonces, es una pérdida de tiempo. Hay sesiones. Determinado blog puede tener un conjunto de comentaristas frecuentes que realmente hacen un debate interesante y empezás a seguir los comentarios de ese blog. Pero, en general, son palabras vacías. Lo que realmente interesa son los comentarios. Es divertido a veces, pero es como una comunicación vacía, nadie realmente está diciendo nada, son como brotes de expresión sin ningún significado. Entonces, no me parece que el comentario en el blog sea esencial. Puede ser una herramienta que mejore el blog pero son excepciones, por lo menos en la experiencia que yo tengo como lector de blogs.

Diego Erlan: Vos, Santiago, decís en el libro que los comentarios anónimos son prácticamente máscaras de un carnaval.

Santiago Roncagliolo: Sí, porque lo que a mí me gustaba de los comentarios era que finalmente esta gente puede decir lo que realmente piensa porque tú no sabes quién es y es un tipo de libertad que no tenemos normalmente. Normalmente como tenemos que dar la cara siempre, fingimos que un montón de gente nos agrada, cuando en verdad la detestamos, para ahorrarnos problemas, pero la persona que entra al blog no tiene identidad, no es distinguible. Posiblemente si te interesa el nivel de la prosa de la gente que manda, pues no será un nivel estilístico pero es interesante asomarse a cómo la gente lee en realidad y qué cosa pueden generar las cosas que tú escribes. Eso era parte de la experiencia, una parte muy creativa: leer los comentarios de la gente por más extrañas que fuesen.

Oliverio Coelho: Yo creo que en un primer momento a mí me interesó recibir comentarios pero justamente había comentarios anónimos, comentarios lesivos que no tenían mucha relación con lo que había posteado. Entonces, me parecía que no era conveniente que el comentario fuera un lugar de catarsis para el otro.

Santiago Roncagliolo: ¿Pero no es el blog para ti eso cuando lo escribes?

Oliverio Coelho: Es que para mí no era eso tampoco. Más que pensar como lugar en el cual ir detallando cierta intimidad, lo pensé como lugar para dejar indicios sobre una vida interior y me parecía que al tener tan abierto los comentarios esa vida interior podía ser malinterpretada y modificada. Me acuerdo que había un comentarista que parodiaba mis post en el comentario mismo modificándolo

Santiago Roncagliolo: Hay gente que entra para que tu vayas a su blog; o sea que entra y pone la dirección porque supongo que lo que va pasando con el blog es que se va formando una red de gente que a veces comparte cosas como poesía. Hay muchos blogs de poesía que permiten que la poesía, que es tan difícil de publicar en papel, circule por la red. Hay otra gente que le interesa las tarjetas de gatitos. Y lo que se va formando son diversas comunidades en diversos sitios de gente que tiene algo en común y que puede estar en Rusia, en Australia, en Sudáfrica…

Oliverio Coelho: Son casi nichos, hablando desde el punto de vista del mercado, de la publicidad. Lo que le interesa del blog y de las comunidades del blog son esos nichos

Santiago Roncagliolo: Son comunidades virtuales potencialmente, mercados pero unos a veces son tan pequeños y extraños que tampoco es muy controlable desde el mercado.

Diego Erlan: El blog lo que tiende es a nivelar. Ya prácticamente no hay una relación de poder, lo que democratiza justamente es que el lector tiene tanta voz como el autor.

Daniel Galera: Eso es un caos

Santiago Roncagliolo: Somos artistas, ¿no nos gustará el caos?

Daniel Galera: Es divertido porque el blog fue convirtiéndose en algo más prepotente. Yo cerré la voz de mis lectores y dejé de hablar de mi vida y, de repente, terminé con el blog. Fue un proceso muy personal que yo tuve, pero tiene que ver con la relación con mi propia literatura. Creo que con el tiempo me fui dando cuenta de que el blog era un desperdicio de mi energía para escribir, en el sentido que yo quizás comencé a escribir justamente porque tenía esa presión de cosas no comunicables que sólo a través de la literatura yo podía encaminar y el blog se transformó en una válvula de escape para esas pequeñas angustias del día a día. Me parece que ya no hubo esa acumulación. Yo tenía que elaborar una idea de cuento, de novela (esa fue mi experiencia, quizás con otros autores esto no suceda), pero yo dejé de hacer blog por eso, porque quería que las cosas permaneciesen un poco en mi cabeza y no tener esa tentación diaria de compartirlas y de tener opinión inmediata. Pero en mi caso, paradójicamente, se transformó en un gran problema.

El año pasado yo vine aquí a Buenos Aires, pasé un mes aquí como parte de un proyecto literario que trajo a 16 autores brasileños. Mandó a 16 autores a varias ciudades alrededor del mundo para escribir un libro sobre lo que sucede en esa ciudad. A mí me trajeron a Buenos Aires. El proyecto preveía que todos tuvieran un blog sobre lo cotidiano de sus viajes. Yo creí que era una idea horrorosa, por lo que dije antes, y yo dije: “No, yo no quiero compartir mi viaje, menos mientras estoy allí. Yo quiero ver las cosas, quiero pensar en una novela. Si yo escribo todos los días sobre eso y sé que los lectores van a leerlo en un blog, no voy a escribir lo que me pidieron, voy a sentir que desperdicié una conversación, una escena. Tal vez para los otros autores no sea así, pero para mí sí es un problema” Y me dijeron: “No, tenés que hacer un blog”. Entonces, el primer día llegué y posteé ‘Estoy en Buenos Aires, etc.’ Pero durante una semana no escribí anda. Al final de la semana yo ya tenía muchas historias y cosas que quería contar a mis padres, a mi hermano, a mi novia e hice un mail gigantesco de páginas y páginas contando toda mi historia, resumiendo mis días en Buenos Aires. Pero también lo mandé equivocadamente al autor del proyecto literario que era mi amigo. Por equivocación lo hice y al día siguiente abro el blog del proyecto y allí está mi mail personal reproducido íntegramente. Ahí lo llamé a cobrar y le pregunté qué sucedió. “Ah, pero vos no posteaste nada y teníamos que alimentar tu blog”. “Pero escuchame, ¿vos sabés la diferencia entre un e-mail personal? Yo elijo lo que entra en el blog, no podés pensar que un e-mail personal va a ser posteado”. Esa confusión de lo que es publicable es una exposición constante de la intimidad. Bueno, ya era tarde, mucha gente ya lo había leído. Entonces dejé, hice otros dos o tres pero traté de escribir lo mínimo posible.

De hecho, hay escenas de mi libro, que ya está listo, que ya está acá, que yo narré en algún momento en el blog. Los lectores a veces me dicen ‘ah, ya lo leí en tu blog, ya lo escribiste y lo encontré en tu libro ahora’. Creo que esto es horrible porque estás dando acceso a algo que yo no quiero, el proceso que me llevó a elegir esa escena y ponerla en el libro. Yo no quiero que el lector invada eso. En ese caso fue un poco obligado.

Santiago Roncagliolo: Esta es una mesa de bloggeros arrepentidos. Es como alcohólicos anónimos, ¿verdad?

Daniel Galera: Soy un bloggero arrepentido.

Santiago Roncagliolo: Pero yo lo disfruté. A mí me pareció una experiencia totalmente nueva pero esclavizante, supongo que debe haber sido unas de las razones por las cuales no podía seguir. Tú necesitas que todos los días en tu vida te pase algo interesante porque lo tienes que contar en el blog a la noche. Tú llegas a un país y le dices a tu editor ‘necesito hacer cosas interesantes o ver personas interesentes, tú eres mi editor y lo tendrías que arreglar’. Y la gente te estaba buscando constantemente lugares que ver y gente que conocer, pero es agotador.

Diego Erlan: ¿Nunca inventaron nada?

Santiago Roncagliolo: Bueno, yo tenía algunas licencias poéticas. Es todo lo que voy a decir al respecto.

Oliverio Coelho: También yo soy un arrepentido de los blogs pero tuve seis meses, siete meses un período de entusiasmo, del que sí, no me arrepiento. Estaba entre novelas y el blog sí pudo ser un laboratorio. Posteé ideas que tenía y esas ideas al postearse produjeron algo. Pero cuando intenté pasar al relato de lo cotidiano, me di cuenta que había muy poco narrable en mi vida

Santiago Roncagliolo: Yo soy absolutamente exhibicionista y me gusta porque pensaba mucho mientras escribía lo que hacía el nuevo periodismo en Estados Unidos que empieza a usar cosas elementos de la subjetividad del tipo que está contando la historia, que a veces no estaba en el periodismo, pero que son interesantes porque tus reacciones, tus detalles, tus experiencias en ese lugar son parte de ese lugar y son la parte que tú puedes reportear y nadie más puede reportear. La conferencia de prensa de un presidente no solamente que es muy reporteada, sino que sigue unas reglas para reportearlas. Ahí sabes en qué cosas te fijas y sabes en qué cosas no te fijas. Cuando vas no por un medio de prensa sino por el blog, todos los detalles que tú detectes y tú percibas son interesantes y eso te mete a la historia obligatoriamente

Diego Erlan: ¿Cuál es el límite de la exhibición?, estamos hablando de blog e intimidad. ¿Hasta que punto ustedes supieron que acá habían cruzado un límite que no deberían haber cruzado?

Daniel Galera: Vos hablabas de autor y hacer un personaje. Creo que la complicación comienza con el hecho de que la propia noción de personaje-autor y la exposición de esa intimidad está muy confundida hoy en día. Yo creo que el lector contemporáneo tiene una tendencia como nunca tuvo antes de querer encontrar vínculos entre la ficción y la vida personal o la biografía del autor. Es un fenómeno que no se reduce a la literatura. Creo que se manifiesta de una manera muy fuerte en la literatura, o por lo menos yo como autor experimenté esta sensación en mi breve carrera como autor. Tengo la impresión de que el valor intrínsico de la ficción está cayendo. La ficción, la propia fábula, la fabulación no tiene ya un valor propio si no es posible hacer ese puente con la realidad. ¿De dónde sacaste eso, viviste experiencias o no las viviste? El lector quiere saber todo eso. Entonces, creo que estoy un poco en contra de esto. El hecho de haber optado por no tener el blog y evitar al máximo compartir mi intimidad fuera del contexto de la literatura, es una protesta contra ese tipo de lectura. Me gusta ver a la ficción como algo que se basta por sí misma. Ese paradigma del reality show, que queremos saber el origen de todo… Estuvo el realismo, después el naturalismo y ahora hay algo nuevo que yo no sabría cómo llamarlo. Pero no basta con parecer real, tiene que ser real y si no es real, vamos a inventar ese puente que lo conecta con la realidad. Ese es el trabajo más loco. Por ejemplo, yo publico un libro, los lectores lo leen y llegan a la conclusión de que el libro tiene escenas autobiográficas. Si ellos me preguntan ‘¿esto realmente te pasó?’ y yo les digo que no, si él ya pensó, si él ya decidió que era así, yo no lo voy a convencer. Yo ya pasé por eso varias veces y no cambia la cabeza de la persona. Entonces, terminan armando esa figura que ellos creen que es Daniel Galera, al cual el libro que leyeron se vincula. Eso es una construcción ficcional que vectoriza para sentirse seguro de que aquella ficción vino de algún lugar que ellos pueden realmente determinar. Es un poco enfermo esto. Trato de tocar esta cuestión en mis libros. No sólo no expongo mi propia intimidad como persona real, sino también que pongo en los libros cosas que son obviamente biográficas y otras que no podrían de ninguna manera ser biográficas, a veces dentro de la misma frase. Este libro, por ejemplo, tiene una escena en la que la protagonista es una escritora de 27 años, brasilera que viene a Buenos Aires a hacer un evento de divulgación de su nuevo libro. Y los lugares que ella va, un cocktail, una charla con el público, son lugares como los que yo estuve el año pasado cuando vine a hablar sobre el lanzamiento de mi libro, el año pasado en Argentina. Ella está en los mismos lugares y habla con las mismas personas. Es una mujer y su historia es la de una mujer queriendo tener un hijo, lo más opuesto a lo que yo podría experimentar. En ese libro yo traté de jugar un poco con eso. Cité algunas partes en conexión con mi vida, es evidente, pero el propio conflicto del personaje es algo que no podría ser más opuesto a mi experiencia personal. Entonces, yo trato en mi literatura de jugar un poco, de provocar al lector en ese sentido: ver hasta qué punto él puede jugar a saber quién es el autor de ese libro y hasta qué punto él necesita hacer eso para disfrutar de esa narrativa de ficción. Yo quiero mostrar que algo que es inventado basta por sí mismo. Podemos tener eventualmente la curiosidad de saber de dónde, de qué lugar de la realidad provino, pero es una curiosidad. A mí me gusta ver la ficción como algo que se basta a sí misma.

Santiago Roncagliolo: A mí más bien me gusta cruzar los límites entre ficción y realidad y es una de las cosas que más me gusta en mi trabajo: contar cosas reales con estilo, como si fuesen ficticias y que las cosas ficticias sean reales y lo fascinante de los medios es que incluso pueden alterarlas, no solamente retratan la realidad. A mí me pasó una cosa absurda. Yo crecí en México y cuando volvía a México siempre estaba buscando al primer amigo que tuve en mi vida y nunca lo había vuelto a ver desde los 10 años. Sólo él fue el testigo de toda mi infancia porque luego nunca nos volvimos a ver y nunca lo había encontrado en la ciudad de México. Pero una mañana fui a dar una entrevista en la tele y justo delante de mí de repente veo que sale un tipo del estudio de televisión y es el Subcomandante Marcos y entonces yo pienso “esto lo debe estar viendo todo el país en este momento mismo”. A la hora de hacer la entrevista del libro, comento que estoy buscando a mi primer amigo, que llevo sin verlo 20 años, que si usted se llama Eduardo Suárez Velasco y nació en 1975, usted es mi amigo y yo lo estoy buscando, que por favor llame a la productora del noticiero. Y llamó a la productora y apreció y nos fuimos a cenar y después de la cena lo primero que pensé al llegar al hotel fue “¡Qué bien! Hoy tengo un blog, un buen post con esta historia.” Eso me parece un juego que no tiene nada que ver con la literatura, puedes jugarlo o no

Diego Erlan: Pero de algún modo también es literatura

Santiago Roncagliolo: Sí, a mi me parece que sí. Yo también llamo literatura a cosas totalmente periodísticas. Yo tengo un libro que es una crónica sobre Abimael Guzmán, que como es sobre Guzmán y es un terrorista, todo el mundo piensa que es un ensayo político pero es una novela, es estructuralmente una novela. Es la historia de este tipo contada por la gente que lo vio. Yo considero que mi trabajo es contar historias. Tengo poca capacidad para contarle a otra gente cómo debería contarlos, cómo el mundo debería hacer. Pero creo que siempre que cuentas historias, hay mucho de lo que tú crees involucrado en esa historia y que lo fascinante es poder contarlas en distintos canales, en distintos formatos y el blog es uno más.

Diego Erlan: En todas las redacciones del mundo se está debatiendo también cómo abordar los blogs y este problema de la precisión en un marco de inmediatez. Santiago lo menciona también en el prologo del libro: no busquen acá periodistas porque no pude chequear toda la información que acá aparece. Pero se esta debatiendo también que necesitas la información al segundo del que el suceso ocurre. Entonces, ¿cómo lo ven ustedes? ¿Cómo se enfrentan a la cantidad de información que hay en Internet y cómo filtrarla?

Daniel Galera: Yo voy a usar un ejemplo de un sector que me gusta mucho. Yo uso Internet como recurso de información de video games. Las publicaciones de video games en Internet son muy buenas. Son enormes sites donde se critican todos los juegos que salen, ponen 400 fotos de pantallas de cada juego y videos. Es una cosa vistosa, muy bien hecha. Pero cuando uno empieza realmente a leer estas críticas y empezás a jugar los juegos de los que tratan, comenzás a percibir que no jugaron el juego entero, te das cuenta claramente que el autor de la crítica no llegó a ese punto del juego. Muchos juegos hoy llevan 20, 40, 80 horas de juego para poder llegar al final y muchos tienen una narrativa muy compleja. Si vos no llegás al último momento, no vas a entender la historia del juego. Hay muchas opiniones viciadas, basadas en el marketing. Entonces, tal juego tiene que ser bueno y salen muchas críticas diciendo que el juego es genial, es revolucionario y es una porquería. ¿Qué hago eventualmente? Leo las reseñas que salen en los grandes sites de video games. Pero cuando yo veo una opinión que realmente me interesa, espero uno o dos meses y empiezo a investigar en los blogs poco famosos y los foros de discusión donde los jugadores realmente más maníacos, que compraron el juego y se quedaron veinte o treinta días jugando, escribieron textos de 50 páginas hablando del juego. La opinión de esos tipos es confiable. Entonces, a decir verdad, no sigo el tumulto inicial. Cuando quiero tener la opinión definitiva, espero y busco en los canales más alternativos. Me parece que es un paradigma para encontrar la información valiosa sobre cualquier tema, cualquier asunto.

Oliverio Coelho: Creo que como él decía, justamente, ante tanta información lo que pesa es la predilección del que lee y sus canales informativos. Van eligiendo dónde informarse ante la cantidad de información. Y hay sitios especializados cooperativas, blogs comunitarios y quizás ya los tenés en los favoritos y así evadís, filtrás.

Publico: Hola, buenas tarde. Se ha hablado aquí de escribir en un momento, sobre todo Galera ha hablado que una cosa es escribir y otra cosa es hacer literatura. Me gustaría, por favor, que pudieran dar una idea sobre qué diferencia significa para ustedes escribir y hacer literatura, entre ambos conceptos. ¿Qué es hacer literatura y qué es escribir simplemente en un blog?

Oliverio Coelho: Para mí van a la par escribir y hacer literatura. Son equivalentes, son confluencias.

Daniel Galera: Yo no tengo esa percepción. Mi idea de escribir es escribir cualquier cosa. Hay momentos en que estoy escribiendo donde no soy consciente de que esto forma parte de una narrativa, que el lector un día va a leerlo desde esa perspectiva. Yo asumo otras reglas conmigo mismo. Esto cambia de autor a autor. Para mí la literatura tiene un significado bastante personal de expresión. Cuando yo me siento a escribir un cuento o una novela, asumo una posición frente al lenguaje: cuál finalidad esto va a tener que es totalmente diferente al texto que yo escribo en un comentario de blog o cuando escribo un discurso para el casamiento de un amigo. Me parece que son estados de espíritu y perspectivas frente al lenguaje muy diferentes. Para mí al momento de escribir, lo que yo considero mi literatura, son los cuentos y las novelas, que es algo separado del resto. Yo asumo otras expectativas conmigo mismo y otros objetivos. Pero sobre lo que es literatura y no, es un terreno pantanoso en el que no me quiero aventurar. Que hay una diferencia entre escribir, que yo entiendo escribir como ese verbo en infinitivo, como escribir cualquier cosa, firmar un cheque por ejemplo, hasta escribir La guerra y la paz. Para mí la literatura es una forma de escribir específica entre tantas que nosotros dominamos en nuestra tarea cotidiana o en nuestra vida.

Santiago Roncagliolo: A mí me gusta mucho escribir historias y es lo que hago. He escrito periodismo, he escrito para televisión, he escrito reportajes, crónicas de viajes, libros para niños y me gusta contar historias distintas cada vez y aprender del oficio de escribir y aprender de lo que me dice la gente cuando lo lee. Pero lo que creo que es un límite definitivo en el caso de la novelas es que son totalmente libres y, por lo tanto, es más difícil porque es más fácil cuando tienes unas reglas que te limiten qué hacer. Pero no hay jefe, no hay horarios, no hay plazo de entrega, no hay productor que te diga que no podés poner un elefante morado porque en el presupuesto no da, no importa porque está en tu imaginación. No hay línea política que te diga que lo que estás diciendo es incómodo porque es una novela y es libertad. Es lo que más me gusta de la novela.

Público: Había una chica en Japón que escribía en su blog y atraía a muchas personas que entraban diariamente y leían el blog. Luego, grandes empresas como Adidas y Mac la patrocinaron para que comentara las marcas en el blog. ¿Qué opinan del blog como trabajo y marketing?

Oliverio Coelho: Es un trabajo válido. Es casi como un medio publicitario, incluso hay muchos blogs en este momento que si bien no hacen un post especialmente promocionando Adidas o a una editorial, si aceptan publicidad. En muchos blogs hay banners.

Santiago Roncagliolo: ¿En los libros podríamos poner un banner de Adidas? ¿Adidas nos pagaría eso?

Daniel Galera: Me parece que en caso de esta japonesa, es culto a la personalidad que extiende sus tentáculos hacia cualquier sector de la actividad humana. Cuando se trata del fenómeno de la celebridad, por ejemplo, una tenista, entra mucho dinero ahí porque es algo medio irracional y el blog no escapa a esto. Hay bloggeros famosos en Brasil también.

Oliverio Coelho: Además hay blogs de marketing viral que el blog es fundamental en esa estructura. Y el marketing y el capitalismo tienen la capacidad de agarrarse de absolutamente de todo, desde la rebeldía hasta el más independiente de todos.

Daniel Galera: Lo difícil es crear el fenómeno de la celebridad o del marketing viral. Ya hay técnicas, es un fenómeno viral muy difícil de prever. Tengo amigos publicitarios que se pasan semanas estudiando videos, que seguramente piensa que va a ser un fenómeno y gastan un montón de dinero y hay treinta personas involucradas y hay 14 finalmente visitas en tres meses. Y hay un chico de 12 años que está jugando con su cámara, lo publica en su blog, firma cualquier cosa y aparece en el diario porque de repente es famoso. Ese chiquito de 12 años pasa a ser un fenómeno viral, es una celebridad y Nike lo contrata para las nuevas zapatillas de chicos de 12 años. ¿Quién controla esto? Es una cosa insondable que los profesionales del área –al menos lo que yo conozco- tienen un límite hasta el cual pueden planificar y prever.

Oliverio Coelho: Es interesante que eso esté librado al azar, que involuntariamente una persona se haga célebre casi como ganarse la lotería, pero sin haber jugado. Quizás esta japonesa nunca se propuso armar un blog de estas características y transformarse en un espacio publicitario tan relevante

Diego Erlan: Los blogs, ¿se tienen que quedar en los blogs o tiene que pasar a papel?

Santiago Roncagliolo: El mió pasa a papel.

Diego Erlan: Pero vos lo pensaste como papel, prácticamente un libro

Santiago Roncagliolo: Yo lo pensé como un libro, yo sabía que iba a ser un libro. Creo que eso me limitó a lo que podía ser un mejor blog, más participativo y más dinámico. Yo seguía haciendo reportes y solamente ponía historias porque sabía que iba a ser un libro. Lo que pasa es que precisamente lo que llega al libro es lo que no tiene que ver con el blog porque se pierde toda la parte de comentario, todo el diálogo que se monta en la red, no se puede reproducir porque el formato papel no te permite reproducir algo así. Y me gusta más como libro que como blog. Es un libro de crónicas de viajes interesante pero porque fue pensado así. No creo que tenga ni que no tengan que pasar los blogs a papel. Creo que eso depende de cada uno y de lo que puede hacer en papel.

Daniel Galera: Yo hasta hace pocos años era dueño de una pequeña editorial en Brasil y publicaba literatura de ficción. Publicamos un libro de autor que consideramos uno de los mejores escritores brasileños de mi generación, Joca Terron. Es la reproducción integral de un blog que él mantuvo abiertamente sobre ficción donde todos los días escribía algo nuevo. Una idea muy surrealista, alucinógena. Era muy buena, publicamos un libro en mi editorial y lo lanzamos. Gran parte de los lectores lo lee y opina diciendo ‘es bárbaro pero es un poco blog’. La pregunta es si existe una estética del blog o no. No hay dudas de que sí. En este ejemplo se demuestra que a pesar de no saber el origen del texto, se identificaba como algo salido de un blog. A mí me encanta el libro, pero lo considero el peor libro de él. Lo que es extraño a pesar que uno no conozca la historia, hay cosas que tiene que quedar en un blog y no pasar a un libro. Sí, existe la diferencia pero es difícil establecerla.

Diego Erlan: ¿Leíste libros que hayan sido blogs y que después hayan pasado a libros y que perdían cierta esencia?

Oliverio Coelho: La verdad no recuerdo que perdieran esencia. Hay casos fallidos y otros casos que no son fallidos. Creo que depende de cada blog

Daniel Galera: En Brasil hubo un fenómeno editorial de Bruna Sofistinha, una chica de un programa de Río de Janeiro que mantenía un blog. Un periodista la entrevistó y se convirtió en una celebridad. Es un blog interesante. Ella contaba los casos que tenía con sus clientes. Era una prostituta que publicó todo lo que la escribió, lo que le pasaba con sus clientes. La periodista escribió esta historia, la hizo libro con base en la historia. No se podía tomar el texto del blog y ponerlo en un libro, no iba a ser aceptado por el editor, se tenía que adaptar. Los dos mundos están separados de alguna manera.

Público: Yo veo que están hablando mucho del blog como un formato paralelo o una cosa como un diario, pero ¿al mismo tiempo no se puede considerar al blog como un medio aparte del libro que pueda ser considerada literatura? Porque al mismo tiempo si bien en la historia la novela siempre fue considerada un medio secundario, luego ya no fue considerada un medio secundario. ¿Le creen en algún tipo de potencial literario respecto del blog?

Santiago Roncagliolo: Sí. Humberto Eco cuenta en un ensayo que cuando la escritura se creó en Egipto, los primeros en oponerse fueron los sabios que eran los que tenían el conocimiento. Ellos se oponían a la escritura porque pensaban que si la gente aprendía a escribir y a leer ya no iba a recordar las cosas porque primero las iba a tener escritas, ya no iban a querer recordar nada, que iba a estar idiotizadas. Ahora es totalmente imposible pensar que los sabios se opongan a la escritura pero es que ya han pasado tres mil, cinco mil años.

Oliverio Coelho: Pero también ahí los sabios iban a perder poder.

Santiago Roncagliolo: Creo que eso es lo que pasa también un poco en el fondo con el medio, el miedo entre el medio cultural en general y las nuevas tecnologías. Creo que tenemos la idea de que eso va a romper nuestro pequeño mundo y le tenemos miedo porque decimos ‘esto le va a entrar a cualquiera’. Yo soy partidario de volverme cualquiera y jugar con esos límites. Pero a la cultura más tradicional ve amenazado su poder, ve amenazada su posición de un sistema. Siempre las democratizaciones amenazan las posiciones que había antes de ellas.

Oliverio Coelho: Es el problema que tiene los medios. Se enfrenta y se debate el problema de los blogs porque se pierde cierto poder. Hoy los blogs son muchos más capaces y flexibles para captar una noticia que ocurre.

Santiago Roncagliolo: Se vuelve un medio incontrolable. Es un medio esencialmente incontrolable. Por eso a mí gusta que no tenga control. Por eso me gusta las cosas que a los escritores no les gusta de los blogs: su inmediatez, su falta de orden. Creo que puedes mirarlo como una amenaza o como una posibilidad, como un campo de juego o como un laboratorio donde hacer experimentos.

Oliverio Coelho: A mí se me ocurre que ya es un medio, que a lo mejor en la próxima generación ya va a haber escritores de blogs que jamás van a plantearse la posibilidad de escribir una novela para publicarla, van a escribir para postearla

Santiago Roncagliolo: Eso es lo que decía Casciari. Lo de la señora gorda funcionó como novelas por entregas. A él mismo no le gustó mucho en papel. Tampoco hay muchos ejemplos de esta novela después.

Diego Erlan: Los blogs-novelas tienen en el blog su razón de ser.

Santiago Roncagliolo: La gente que quiere leer novelas, busca novela; la gente que quiere leer blogs busca blogs.

2 Responses to “El blog como espectáculo íntimo”

  1. Ana Lucía Says:

    .

    El mundo virtual es una realidad, así como en la era primitiva lo fueron las señales de humo, luego el cincel sobre la piedra Roseta, como los trazos sobre el papiro o las pieles, como luego el papel y hoy, el teclado y una pantalla para otear hacia el mundo virtual. Nos guste o no, la ventana por la que miramos es ventana aunque el paisaje nada no se parezca al añorado. Generaciones vendrán que ya no tendrán estas nostalgias, así como nosotros no sabremos jamás cómo les encantaba el olor de la leña seca que propiciaba el humo para enviar las urgentes “notas” a sus vecinos más cercanos.

    Saludos,

    Ana Lucía

    .

  2. Filba » Blog Archive » Las frases de Filba Says:

    [...] Yo creo que era un mal blogger pero produje un buen libro. Santiago Roncagliolo [...]

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